Equidad de género en Educación

Para abordar el tema de la equidad de género en educación inicial, es necesario comenzar definiendo qué entendemos por equidad de género y sexismo, junto con otros conceptos que surgirán al profundizar en estos tópicos.

Si bien la palabra “sexismo” se construye como una discriminación basada en el sexo, valorando uno de los sexos por sobre el otro; históricamente y en la generalidad de las sociedades en diferentes partes del mundo, es el sexo masculino el entendido como “universal” y, por ende, el sexo femenino se encuentra en una posición secundaria e inferior (Lampert, 2018).


Por otra parte, el género se define como un conjunto de características sociales y culturales en torno a los polos de “femenino” y “masculino”. Este binarismo, históricamente ha sido construido desde una mirada estereotipada, donde la norma de la heterosexualidad encasilla al género femenino como una “mujer débil que cumple funciones reproductivas y de cuidado” y al género masculino como un “hombre fuerte, proveedor y conquistador” (Mineduc, s/f). Las ideas, creencias y atribuciones culturales históricamente situadas en relación al sexo biológico, han evolucionado con el tiempo hasta el punto de considerar todo espectro que hay entre ambos géneros. En consecuencia, ya no se define un modo único y excluyente de “ser mujer” o “ser hombre”, lo que significa que todas, todos y todes debemos ser considerados como iguales al momento de ejercer nuestros derechos y deberes. La “equidad de género” apunta a esta garantía justa de oportunidades.


Entonces, ¿a qué se refiere la equidad de género en educación?


En primer lugar, abre paso a que el género no se defina necesariamente en función del sexo, lo cual reconoce que los niñas, niños y niñes tienen el mismo potencial de aprendizaje y desarrollo, además de las mismas posibilidades de disfrutar por igual aquellos bienes valorados socialmente, oportunidades, recursos y recompensas, de manera independiente a sus diferencias biológicas y reconociendo la igualdad de derechos (Mineduc, s.f).


El sistema educativo actual reproduce y perpetúa estos estereotipos asociados al género en las representaciones sociales y significados que hay tanto en el currículum explícito como en el currículum oculto; y en los cargos y roles que cumplen hombre y mujeres. Por esto cobra fuerza la necesidad de una educación emancipadora y liberadora, comprometida con la superación de todas las desigualdades sociales. Ello implica, por tanto, en las/os educadoras/es una acción directa sobre la sociedad para transformar los términos de las relaciones sociales así como una voluntad política para cambiar dichos términos, comenzando por las instituciones educativas (Araya, 2004). Esto, a largo plazo, trascenderá a nivel cultural y permitirá la evolución hacia una sociedad más justa.


Al ser un tópico subjetivo y muchas veces silencioso en el subconsciente colectivo, la perspectiva de género va más allá de nuestras prácticas pedagógicas. Implica una reflexión profunda respecto de nuestras propias experiencias, relaciones y formas de participación en sociedad. Luego de esta introspección, podemos pensar que el significativo peso de las docentes en los primeros niveles de la educación podría convertirse en una de las mayores fortalezas de la emancipación del género femenino. Para esto, es necesario pensar en una nueva configuración de la educación para que las mujeres:



desde niñas, sean orientadas para elegir el tipo de persona que desean ser; el tipo de conocimientos y habilidades que desean adquirir y el tipo de mundo en el que desean vivir. formen el carácter infantil no solo para la afectividad, sino para la adquisición y desarrollo de las múltiples capacidades humanas, intelectuales, espirituales y creativas. se les prepare para actividades tradicionalmente desarrolladas por los hombres como producir ganancias, administrar negocios y dirigir políticas. obtengan una información clara y precisa de su cuerpo y construyan formas renovadas de vivir su sexualidad que trasciendan de su ser “el mal” porque tienen deseos sexuales y de su ser “el bien” porque se mantienen castas. alcancen metas de vida que rebasen los intereses centrados en la maternidad. revaloren su identidad, más allá de la belleza física y la juventud, para que concedan importancia al ejercicio laboral, la realización personal, la participación política efectiva y la contribución social. (Araya, 2004, p. 11)

Equidad de género en educación Inicial


Azúa, Lillo y Saavedra (2019) establecen que en educación parvularia se observan esfuerzos por generar acciones y espacios más inclusivos y equitativos. Sin embargo, aún está la naturalización de los estereotipos de género como práctica preponderante. A esto se le agrega que no se aborda el enfoque crítico de género en la formación inicial docente. Para avanzar en esta problemática, el MINEDUC (2018) propone la siguiente premisa:


La construcción de la identidad se realiza mediante el desarrollo de la conciencia de la existencia de sí mismo como sujeto independiente de los demás. Para acompañar a los párvulos en este proceso es fundamental que los establecimientos promuevan prácticas pedagógicas, espacios de aprendizaje y uso de materiales evitando caer en estereotipos, generando oportunidades para ampliar el aprendizaje y desarrollo integral de niños y niñas por medio de experiencias inclusivas, enriquecedoras que trasciendan las normas impuestas. (MINEDUC, 2018, p.22)

A raíz de esto, más que buscar una serie de estrategias pedagógicas que nos permitan abordar los temas de género en el aula, el ejercicio podría ser reflexionar y preguntarse:


¿qué tan conscientes somos de nuestras prácticas pedagógicas en relación a esta perspectivas de género?

¿qué modelos estamos promoviendo al invitar a experiencias, usar materiales o espacios de juego?

¿qué tanto consideramos esta perspectiva de género en nuestras vidas personales?


Bibliografía


Araya, S. (2004). Hacia una educación no sexista. Revista de Actualidades Investigativas en Educación. 4(2). Instituto de Investigación en Educación (INIE), Universidad de Costa Rica.


Azúa, X,, Lillo, D., & Saavedra, P. (2019). El desafío de una educación no sexista en la formación inicial: prácticas docentes de educadoras de párvulo en escuelas públicas chilenas. Calidad en la educación, (50), 40-82.


Lampert, M. P. (2018). Definición del concepto de “sexismo”: influencia en el lenguaje, la educación y la violencia de género. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.


Mineduc. (s.f.). Educación para la Igualdad de Género. Plan 2015-2018. Unidad de Equidad de Género.


Mineduc. (2018). Orientaciones para Promover la Igualdad de Género en Educación Parvularia. División de Políticas Educativas, Subsecretaría de Educación Parvularia.